jueves, 16 de junio de 2011

La leyenda de Vallemoru





















Vallemoru (Concejo de Ponga, Asturies) es un pueblo deshabitado que pertenece a la parroquia de Taranes. Ubicado en medio del cordal de Ponga, en un acantilado sobre el río Semeldón, Vallemoru se quedó sin habitantes hace ya treinta años. La falta de luz eléctrica, agua corriente y una carretera que lo comunicase con el resto del mundo tuvieron la culpa de su abandono. Actualmente son necesarias tres horas de camino por caminos rurales, caleyes en asturianu, para llegar hasta el pueblo.

Por el Concejo de Ponga corren varias leyendas en torno a Vallemoru y sus antiguos habitantes. Una de ellas cuenta que estaba habitado por gente de gran estatura, más rubia que el resto y de ojos claros. Un pueblo noble y arrogante, en el que todos eran medio poetas e inteligentes y con unas dotes para las artes y el pensamiento impresionantes. Otra de las leyendas se refiere al origen de su nombre, que provendría del asentamiento en este recóndito lugar de los moros huidos en la batalla de Covadonga, al comienzo de la Reconquista.

Vista de Vallemoru

La palabra asturiana moru procede de la voz latina maurus y esta a su vez de la griega máuros, con el significado de negro, moreno u oscuro.  Siguiendo esta etimología, el origen del topónimo Vallemoru sería valle oscuro, haciendo referencia al valle que da acceso al pueblo. Otra posible interpretación sería la de valle habitado por moros, tal y como sugiere la leyenda.
En castellano, moro es un término de uso coloquial y connotaciones peyorativas que se emplea para designar a los naturales del Noroeste de África. Sin embargo en asturianu moru o mouro, tiene un significado mucho más amplio que se corresponde con el de extranjero o extraño en general, con independencia de su origen geográfico. La palabra latina maurus podría proceder del celta mrvos afín al término indoeuropeo mr-tuos, que  conduce al latín mortuus. Los mouros serían tribus ya desaparecidas, muertas.
Según la mitología asturiana los mouros o moros eran una raza de seres mágicos que vivían en Asturies desde el principio de los tiempos y que por una razón desconocida se vieron obligados a vivir debajo de la tierra, ejerciendo el oficio de la minería, la metalurgia, la orfebrería o simplemente jugando a los bolos. Se dice que fueron los constructores de los dólmenes y de los castros y que, debido a su forma de vida, poseían grandes tesoros que eran protegidos por Cuélebres o por hechizos.



Representación de un cuelebre en la pared de la Iglesia de San Meteriu de Sietes (Villaviciosa) año 1555

Es evidente que esta descripción se corresponde con la del propio pueblo de los Astures. Antes de la aparición de la ciencia, el mito era la forma que se empleaba para transmitir la historia a las siguientes generaciones. Los mitos explicaban el origen, la razón de ser y la causa de algún aspecto de la vida social del pueblo. De esta manera, los descendientes de los astures mitificaron su propio pasado transformándose en seres mágicos, al igual que han hecho muchas otras culturas. Lo que resulta sorprendente es que además se refieran a sí mismos como extranjeros, como mouros.
La leyenda de Vallemoru habla de gentes de gran estatura, rubios y con los ojos azules.
Se trata de un fenotipo que se corresponde con el estereotipo nórdico o celta. El topónimo Taranes, parroquia en la que está situado el pueblo de Vallemoru, proviene de Taranus, dios de la mitología celta cuyo culto se desarrolló en Asturias, Galicia y la Bretaña romana. Taranus era el dios del trueno, la luz y el cielo que formaba parte de la triada llamada “dioses de la noche” junto a Esus, señor de los árboles y Tutatis, dios guerrero dado a conocer mundialmente por el cómic Astérix. (Astérix, Astures... esa es otra historia)

Estatuilla del dios Taranus

La mitología también cuenta que los moros o mouros rara vez salían al exterior de las minas, a no ser para recoger comida, y que cuando lo hacían era siempre por la noche y en días muy señalados como la noche de San Xuan. La capital del concejo de Ponga, donde se encuentra Vallemoru, se llama San Xuan de Beleñu. El topónimo Beleñu procede de Belenus, el dios celta de la luz, el sol y el fuego. La adición de San Xuan al nombre de la localidad es resultado del intento de cristianización del culto al dios del Sol que se realizaba el solsticio de verano. Por esta razón la mitología nos dice que los mouros sólo salían en la noche de San Xuan, la noche más corta del año, el solsticio de verano, porque era el momento de rendir culto a su dios más importante, Belenus, el dios celta del sol. El mismo dios al que veneraban irlandeses y galos que, al igual que los mouros, es decir, los astures, eran celtas.
El último habitante de Vallemoru se fue del pueblo en 1980. Su nombre, como no podía ser de otra manera, era Xuán: el último moru, el último astur, el último celta.

Talla representación del dios Belenus


1 comentario:

  1. Un artículo muy interesante. Llevo tiempo queriendo conocer Taranes y Vallemoru, a ver si puedo acercarme pronto. Coincido en que moru/mouru fuera puesto por las gentes romanizadas refiriendose quizas a aquellas que suguieron con los usos y cultos más astures/celtas.
    En León, región astur también, hay varias referencias a los mouros y a Taranis.

    Un saludo y enhorabuena por el blog.

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